martes, 5 de abril de 2011

Música étnica

En occidente, cuando hablamos de música étnica o de raíz, dirigimos nuestras miradas a lugares alejados de nuestra cultura, a lugares exóticos, a la música relacionada con ciertos ritos... El concepto de música étnica aparece por primera vez en 1950 con el musicólogo holandés Jaap Kunst, que denominó ethno-musicology a la hasta entonces conocida música comparativa o musicología de los pueblos exóticos, que recogía las músicas no occidentales para su estudio comparativo. Hoy por hoy en occidente, seguimos asociando éste género con lo que va mas allá de nuestras fronteras, cuando abarca un terreno más amplio, es decir, que incluye también nuestra cultura.

A pesar de la variedad de definiciones que se le han dado a este género a través de los años, todas vienen a decir lo mismo variando en aspectos no esenciales. Para mi la música étnica es la relativa o perteneciente a un grupo cultural, que resulta de los valores, actitudes y creencias de sus integrantes, y que reconocemos también como música primitiva, tradicional, folklórica y de raíz, incluyendo la música europea que haya conservado los vestigios de una práctica musical arcaica.


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Música étnica: el sonido del mundo

Sonidos auténticos
Pero, ¿qué es la música étnica, qué cabe en ella? Sencillamente, músicas tradicionales interpretadas, a ser posible, por intérpretes no profesionales y recogidas en sus lugares de origen en directo, fuera de estudios de grabación, sin manipulación de lo recogido para mantener su autenticidad que normalmente es herencia de siglos. Así, y sólo seleccionando algunas muestras de los dos discos citados, son músicas étnicas los cantos de las recolectoras de manzanilla de Portugal, la música de cítara de Grecia, la de los rabeles búlgaros, los cantos litúrgicos de Armenia, la de flauta y tamboril del Kurdistán, los responsos de los judíos del Yemen, los rituales Darb Shish de Siria, los ritmos sincopados del batido del mijo en Níger y Benín, las múltiples músicas del norte de la India, el teatro popular y satírico de Vietnam, los ritos de la tribu Bororo de Brasil, el canto yódel de los Alpes suizos, la música de semana santa de las aldeas sicilianas, los cantos y juegos de los esquimales de la Tierra de Baffin.

Como se puede observar, una variedad mayor de la imaginable. Después, existe también una variante de la música étnica que consiste en su reelaboración y puesta al día, ya por parte de músicos profesionales, en la que se muestra un producto contemporáneo con raíces, e inspiración, tradicionales. Es éste el caso de las ediciones del sello RealWorld, que alterna esta tendencia con grabaciones de campo, como sucede en sus dos discos 'Passion' y 'Sources of Passion' en los que recoge la banda sonora de la película de Martín Scorsese 'La última tentación de Cristo' en la que tanto suena folclore marroquí o de Oriente Medio como composiciones electrónicas actuales.
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Música y Etnicidad: una introducción a la problemática

Josep Martí i Pérez

Cuando ya falta poco para el cambio de siglo, la televisión continúa ofreciéndonos las dramáticas consecuencias de un tribalismo evolucionado y letal: Bosnia, Rwanda, el Cáucaso, Turquía... Evidentemente, estas noticias que nos da la televisión tienen mucho que ver con la etnicidad. Nadie podrá negar, pues, la actual relevancia social de un tema como el de la música y etnicidad. En este sentido, nuestro encuentro resulta macabramente oportunista.

Se puede pensar que estas líneas que encabezan mi intervención son de mal gusto. Un clarinete no es un fusil, aunque también se lo pueda utilizar para tocar el himno de la nación, de la región, del estado o de la tribu. Y si es cierto que un himno, una canción, un género musical o un repertorio pueden devenir emblemáticos, entonces podemos estar seguros de que la música, o al menos el uso que de ella se hace, no es siempre inocente. Esto ya lo sabían los viejos atabales de combate, los jenízaros turcos, los asesinos de Víctor Jara o los fundamentalistas islámicos actuales. Se ha hecho la guerra con determinadas músicas y se ha hecho también la guerra a muchas otras músicas, compositores o cantantes.
Si además tenemos en cuenta la gran importancia que está adquiriendo el fenómeno migratorio y que una adecuada comprensión de la etnicidad, tal como es sentida por autóctonos y recién llegados, es indispensable para toda política social orientada hacia el futuro, creo que una rúbrica tal com música y etnicidad trasciende claramente los intereses estrictos de la Musicología o la Antropología. Tiene un innegable interés social.







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